Los orígenes del monasterio se sitúan en el siglo IX cuando se decidió unir la iglesia que contenía los restos de San Cucufate o San Cucufato (Cugat en catalán) con una fortificación anexa. La pequeña iglesia, construida en el siglo V, era un pequeño recinto de planta cuadrada alrededor de la que se cree existía ya una comunidad de monjes. Sin embargo, no se tienen noticias documentadas de la existencia de esta comunidad hasta el año 878.